Aliste y sierra de la culebra

Distancia: 

Tiempo de conducción: 3 horas

Tiempo mínimo para realizar la etapa: 2/3 días

Observaciones:

Aunque la carretera está en condiciones de semiabandono, si conducimos un vehículo de altura inferior a 3’5 metros, merece la pena recorrer la carretera ZA-L-2674 entre Villarino de Manzanas y Linarejos, atravesando buena parte de la Reserva de Caza de la Sierra de la Culebra y llegando hasta uno de sus más bonitos miradores. Esta limitación de gálibo se debe a la existencia de un túnel que salva la vía férrea a la altura de Linarejos por el que es imposible pasar con un vehículo de altura superior. Tampoco podremos llegar al bello pueblecito de Santa Cruz de los Cuérragos desde Manzanal de Arriba, aunque para los más aventureros existe una alternativa utilizada por camiones y autobuses turísticos, un camino que cruza la vía férrea por un puente y al que se accede en las coordenadas 41°56’24.3″N, 6°28’59.1″W con tan sólo 1’5 km de longitud hasta enlazar de nuevo con la carretera. Puedes ver una ortofoto con el camino alternativo marcado:

Observaciones:

Esta etapa es sin duda una de las más especiales para los más aventureros y los amantes incondicionales de la naturaleza, con pequeños núcleos de población que se dispersan entre las ondulaciones de las tierras sureñas alistanas y la agreste Sierra de la Culebra donde nuestra autocaravana será observada sigilosamente por amplias manadas de lobos ibéricos, encontrando aquí la mayor concentración de este esquivo mamífero de toda la Península Ibérica. Sus estrechas y a veces descuidadas carreteras nos llevan a recorrer caminos poco transitados entre una vegetación impetuosa y sorprendente donde pequeños pueblecitos que parecen salidos de un cuento nos asombran entre valles bañados por pequeños ríos y riachuelos. Desde Alcañices nos dirigimos al pequeño municipio de Nuez desde el que continuar por una estrecha carretera que se asoma constantemente a la frontera, llegando a miradores como el de Peña Mira y al municipio fronterizo de Villarino de Manzanas que hace de divisorio con la Sierra de la Culebra para elegir aquí el camino a seguir continuando por una carretera casi abandonada que atraviesa el territorio del lobo llegando a uno de los más impresionantes miradores de este Espacio Natural o continuar en dirección a Cional, donde nos aguarda el embalse de Valparaíso que riega estos municipios crecidos al abrigo del contrabando y la relación con los vecinos portugueses, hasta dar con el precioso municipio de Manzanal de Arriba donde disfrutar de su miel, de sus tradiciones, de su gastronomía, de su música carballesa, de su arquitectura de piedra salpicada de carpintería en un azul intenso y de sus bonitas pedanías como el pueblecito de Santa Cruz de Cuérragos que conforma en sí mismo un auténtico museo al aire libre. Desde aquí nos acercaremos a Villardeciervos, otro de esos pueblos que sorprenden con su arquitectura en piedra y sus inmensas balconadas de madera exquisitamente talladas y adornadas de flores en primavera y verano, también declarado Conjunto Histórico Artístico como Santa Cruz. Esta etapa es además perfecta para disfrutar de rutas senderistas y de BTT o rastrear las huellas de lobos, ciervos y hasta osos pardos que se ocultan entre los frondosos bosques.

Manzanal de Arriba

Dirección

Calle Real, 61, 49594 Manzanal de Arriba, Zamora

Localidad

Manzanal de Arriba (Zamora – España)

Teléfono

980 62 56 48

Email

 

 

El Municipio

Manzanal de Arriba es un municipio de marcado carácter fronterizo, al lindar con la frontera portuguesa a tan sólo 10 km de la localidad de Manzanal de Arriba pero en la misma frontera en alguna de sus pedanías como el caso de Santa Cruz de los Cuérragos (Conjunto Histórico). Está formado por ocho localidades en total, siendo las otras siete Codesal, Folgoso de la Carballeda, Linarejos, Pedroso de la Carballeda, Sagallos, Sandín y Santa Cruz de los Cuérragos.
Se ubica a poco más de 92 km de la capital provincial, trayecto que se realiza en algo más de 1 hora y 15 minutos por la N-631 con la que se enlaza en Villardeciervos y posteriormente con la N-630/A-66 hasta Zamora. Tiene una superficie de 130,16 km², donde viven (según datos de 2018) 358 manzanalinos repartidos entre sus pedanías, con una densidad de población de tan sólo 2,81 hab./km². Pertenece a la comarca de la Carballeda, considerada en muchas ocasiones como una subcomarca de Sanabria, con la que comparte numerosos rasgos identitarios.
Al hallarse en plena Sierra de la Culebra, las tradiciones están muy ligadas al territorio, teniendo al lobo ibérico siempre presente.
Su escudo refleja tres manzanas doradas y un roble y su bandera es cuadrada, dividida en partes iguales horizontales con los colores blanco, rojo, amarillo y verde.

Sus Campos

Su ubicación en el corazón de la Sierra de la Culebra marca la vida de los habitantes de este municipio que principalmente se dedican a la agricultura y la ganadería, con la mirada siempre puesta en los montes bajo la amenaza del lobo ibérico que puede atacar su ganado o del zorro que puede “saquear” sus huertas. De esta intensa actividad ganadera, surgen dos razas autóctonas que han pervivido hasta nuestros días: en el vacuno, la raza Alistana-Sanabresa da lugar a la ternera de Aliste, afamada y apreciada hasta tal punto de estar amparada por su propia marca de garantía. La segunda, la raza asnal zamorano-leonesa, asnos de buen porte y gran belleza extraordinariamente adaptados al medio, propiciando desde las administraciones su cría y mejora genética.
Además de ello, dando un paseo por los alrededores de cualquiera de las localidades de Manzanal, en seguida se aprecia la riqueza natural con la que cuenta el municipio, aportando a sus habitantes distintos frutos de temporada como castañas, moras, setas, nueces y endrinos que ocultan sus frondosos bosques de robles, castaños y pinos. La apicultura tiene una amplia tradición al estar regada toda la zona por arroyos de agua cristalina y una gran variedad de flores silvestres de las que se alimentan las abejas (brezo, cantueso, cerezo silvestre, espino blanco, jara, manzano, rosal o tomillo entre otras) dando lugar a mieles con mucho sabor y personalidad.
Prácticamente perdidos están ya otros oficios tradicionales como los artesanos, carboneros, arrieros e incluso los oficios “fuera de la ley” como el de contrabandista, dando paso a otras actividades económicas como las relacionadas con el turismo rural. La caza, la pesca, los deportes naúticos, el ecoturismo, la micología o el turismo activo, están dando una nueva vida al municipio de Manzanal de Arriba, siendo la estrella de todas estas actividades las que tienen que ver con el avistamiento de fauna y en especial del lobo ibérico y el ciervo, concentrándose en esta sierra la mayor concentración de Europa del primero y los mejores ejemplares de toda la Península Ibérica del segundo, convirtiéndose en espectáculo con la llegada del otoño y su peculiar berrea.

Su Historia

En el término municipal de Manzanal de Arriba se atestigua la presencia humana desde la prehistoria. Estos antiguos pobladores eligieron parajes como la Covacha del Portillón y el Abrigo del Melendro para dejar su huella en forma de pinturas rupestres que sorprendentemente han llegado hasta nuestros días.
Mucho después, en la Edad Antigua, fueron los romanos los que dejaron su impronta en el territorio, atravesando por el municipio la vía romana que unía Astorga con Braga.
En la Edad Media, gracias a la repoblación llevada a cabo por los monarcas de León, las diferentes localidades quedaron consolidadas como asentamientos estables, siendo entonces conocida la localidad de Manzanal de Arriba como Manzanal de Encina.
Ya en la Edad Moderna, esta localidad junto con Sandín quedaron integradas en la provincia de las Tierras del conde de Benavente, mientras que otras de sus vecinas como Sagallos lo hacían en la provincia de Mombuey.
En la Edad Contemporánea, al reestructurarse las provincias españolas y crearse las actuales en 1833, todas las localidades hoy pertenecientes al municipio de Manzanal de Arriba, pasaron a formar parte de la provincia de Zamora, dentro de la Región Leonesa, siendo al año siguiente (1834) integradas en el partido judicial de Puebla de Sanabria.
En 1850, el municipio de Manzanal de Encina se integró en el de Folgoso de la Carballeda, cambiando su nombre por el actual de Manzanal de Arriba en 1850 y trasladando la capital del municipio de Folgoso a Manzanal en el 1900.

No debes perderte

 

Santa Cruz de los Cuérragos

Aunque todas las localidades atravesadas hasta llegar a él cuentan con una bonita arquitectura, Santa Cruz de Cuérragos es especial. Catalogado como Conjunto Histórico, es una joya enclavada en un entorno natural incomparable en plena frontera con Portugal, donde los ciervos se acercan a las casas y en las noches de luna llena se escucha aullar al lobo. Entre preciosas casas de piedra viven sus dos vecinos en prácticamente total soledad, acompañados por la naturaleza y vigilados por la bonita iglesia en piedra y techumbre de pizarra. Aquí se viene a disfrutar de la naturaleza y a sentirse parte de este pueblecito que lucha por su supervivencia. Cuenta con un amplio parking a la entrada del pueblo desde el que en un corto paseo podemos recorrer sus calles, llegar hasta la fuente y subir hasta las antiguas escuelas, donde antaño iban los niños al colegio, cuando todavía quedaban pequeños viviendo en un entorno tan idílico en los meses de verano y tan duro en los de invierno. Desde el mismo parking también se pueden recorrer los 2 km de bajada hasta llegar al valle y arroyo de los infiernos con un bonito puente y que, de realizarse en silencio, no es difícil encontrar algún ciervo.

Villardeciervos

Pueblecito de apenas 500 habitantes, este conjunto de casonas típicas de piedra rojiza, constituidas con varias plantas y preciosas galerías voladas en madera, le ha servido a este pueblo la catalogación de Conjunto Histórico a los pies de la sierra de la Culebra. La agricultura y la ganadería ha sido desde tiempos remotos la fuente principal de ingresos de los cervatos, teniendo siempre la mirada puesta en el monte y en el lobo. Pasear por su casco histórico entre sus casas de piedra y calles estrechas conduce a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en cuyos alrededores predominan las laderas de roble, pino y castaño. No hay que perderse su estupenda playa fluvial en el embalse de Valparaiso, de arena, con zona recreativa e incluso chiringuito para disfrutar las noches de verano, en el mismo Villardeciervos o en su cercana pedanía de Cional que cuenta con otra estupenda zona de baño. El avistamiento de lobos es una de las actividades estrella de la población (no es de extrañar puesto que en esta sierra se halla la mayor concentración de lobos de toda la península) ofreciéndose excursiones que prácticamente garantizan ver a este esquivo animal. Además de ello y debido a la gran abundancia de ciervos (precaución al volante por sus carreteras), se disfrutan en otoño los roncos y largos bramidos de los machos en celo durante la berrea siendo habitual poderles observar en sus luchas por el control de la manada golpeando sus enormes cuernos, encontrándose aquí los mejores ejemplares de toda la península. Sin duda un destino para los amantes de la naturaleza más salvaje donde no faltan restaurantes y comercios tradicionales dispuestos a abrir sus puertas al viajero.

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